Narrativa chilena actual | Cómo convertir tu hogar en una casa inteligente

«Haga siempre el aseo, es indispensable tener la casa limpia. Una casa con pasillos limpios es una mente propensa a hacer mejores sinapsis. Usted necesita llegar a un punto en que alguien le diga que tiene un perfil smart. Así es, en inglés, en español no es suficiente, es simplemente un lugar común, un cumplido vacío, una lata de atún.»

Primero habítela y haga terapia. No prenda inciensos ni instale cuencos tibetanos ni cascadas eléctricas. Siéntese en el suelo, cruce las piernas y medite al menos veintiún días seguidos para generar hábito. Luego llénela de libros. No le haga caso a los documentales de Netflix. Siga su instinto, pero no mucho. Los libros que meta a la casa elíjalos con pinzas. No instale espejos, y si instala alguno, por herencia o porque ya lo tiene, trate de que no sea circular. Si es circular envuélvalo en papel de diario, péguele una etiqueta que diga VIDRIO/ESPEJO y tírelo a la calle. Luego vea sus preferencias. ¿Quiere mascota? ¿No le gusta estar materialmente solo? Piense en un perro o un gato. Si es gato su casa ganará en IQ. La panorámica de su casa será HD. Si es perro los olores comenzará a sentirlos más fuerte. Tal vez le den ganas de drogarse o tal vez le de mucha aversión fumarse un porro. No lo haga. Haga lo que le digo y no haga lo que le digo. Caí en la trampa del decálogo que avisa con romper las reglas, me doy cuenta, pero Usted trate de no hacerlo, sea como Bartebly. Tire su ropa vieja y su ropa “nueva”, esa que usó únicamente en eventos especiales. Si no tiene plata para comprarse ropa nueva no se preocupe, siempre habrá un amigo bondadoso que pueda pasarle ropa que no usa y que está bien. Lo importante es dejar atrás ciertas cosas. Usted sabe cuáles son. Le recomiendo no colgar mucho cuadro ni hacer collage. Sé que es un buen ejercicio, pero es eso, un ejercicio, uno no anda colgando los abdominales ni las sentadillas que hace en los muros. Deje que su cuerpo hable. Escúchelo. Haga siempre el aseo, es indispensable tener la casa limpia. Una casa con pasillos limpios es una mente propensa a hacer mejores sinapsis. Usted necesita llegar a un punto en que alguien le diga que tiene un perfil smart. Así es, en inglés, en español no es suficiente, es simplemente un lugar común, un cumplido vacío, una lata de atún. Si tiene trabajo, y por esas cosas de la vida ha sido premiado con un ascenso, no trate a los que están por debajo de usted de subordinados. No estamos en guerra. Adiós a las armas. Para eso son los libros. Le recomiendo hacerse con los ejemplares de The 20th Century’s Greatest Hits: 100 English-Language Books of Fiction by Larry McCaffery. No importa que no nos lea. Téngalos. Hágalos parte de su casa. En algún momento se harán parte de usted, de su cuerpo, su piel un día amanecerá hecha papel bond ahuesado de 80 gramos y estará tatuada con la tinta invisible tralfamadoriana de Matadero cinco o el lirismo y nostalgia sureña de Del tiempo y el río. Sin duda que así será mejor persona. Si no lo es al menos lo habrá intentado. Después de todo intentando se aprende. Usted sacará sus propias conclusiones. Si usted es mujer le pido que ignore la lista anterior y llene su casa de escritoras. Y si es hombre también. Téngase a Iris Murdoch y a Dubravka Ugresic como autoras de cabecera. Si usted es hombre también tendría, debería hacerlo. La inteligencia no tiene géneros. Si quiere ser sensual lea la trilogía de la mariposa, el septeto de los celos, y haga el viaje interior; visite su pasado, hágale mimos a su niñe interior y envuélvase en las sábanas de su cama: transfórmese en ese capullo que necesita. Ya está bueno de arrastrarse por el piso. A esta altura si no quiere hacerse con libros imprima las siguientes listas: “100 best novels de la Modern Library”, “Libros de cabecera de Rodrigo Fresán” en EnriqueVilaMatas.com, “Los 100 mejores libros del Club de Noruega” y “Los 100 libros del siglo XX según Le Monde”. Luego quémelas y junte las cenizas, desnúdese y espárzalas por su cuerpo. Le recomiendo que guarde un poco de cenizas. Compre un vino y bébase una copa mezclada con cenizas. Si tiene un mal de amor puede hacer algo parecido. Aproveche su soledad. Imprima la foto de esa persona, quémela, y bébase también un poco de esas cenizas: el resto báñelo en miel y entiérrelo en una flor, en un rosal inmenso, bello, que pondrá en el balcón de su departamento o en el patio de su casa o simplemente en el living si no tiene patio ni balcón, simplemente en el espacio que lo contiene y que estamos haciendo smart. ¿Tiene algo mejor? No tiene algo mejor.

 

Júntese luego con esa persona, evidentemente sabe quién es, si no lo tiene claro medite. No espere. No sea tímida. Al contrario, sea cada vez más valiente y salga. Invítela al supermercado, cocinen algo juntos, no trate de sorprender, no trate de ser nada más, sea la misma persona aburrida que es todos los días, no necesita más. Si esa persona no le da bola pase página, no use marcadores. Si no puede vuelva a terapia. Luego haga un cheque con papel de cuaderno y envíeselo a sus padres. No me pregunte porqué. Usted sabe por qué. Cocínese rico, compre frutas, compre verduras, y sobre todo cómaselas. Dese ese gustito que tanto aplaza. No espere más. No espere. Pinte las paredes de un color neutro. Revise listas de colores y apréndase sus nombres. Tal vez termine pintando las paredes de otro color o con figuras geométricas. No ande a la moda. Su casa no necesita moda. No cuelgue santos ni budas. No caiga en el sincretismo religioso, eso ya nos lo hicieron los españoles cuando desembarcaron en California y en Colima y en el resto del Pacífico Sur. Hágale caso a los maestros. ¿Cuáles? Cierre los ojos. El viaje nunca es para afuera. Si un buda aparece córtele la cabeza y póngalo a meditar. No lo mire. No se deje impresionar. Vuelva a salir con esa persona, que ahora es otra, siempre es otra, y cuéntele su vida, no tema, a todos en algún momento nos agarra una tormenta de mierda. No se deje juzgar, no conocen sus circunstancias. Aceite las bisagras de su casa. Quite las telarañas. Mantenga limpia su cocina, destape las hornallas y haga ese guiso terrible que tanto le gusta. La casa lo agradecerá. En la casa pasarán cosas y las resolverá. No las deje estar o de otro modo la casa empezará a comunicarle, a su manera, que desea expulsarla.

 

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Mauricio Abarca (Melipilla, 1991), actualmente reside en Córdoba, Argentina. Se mantiene inédito.

 

 

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