«Lo que muestra “Box Poetry”, finalmente, son los alegatos o “rounds” de un desencantado y erizado poeta púgil ante una sociedad, como la chilena, donde la cultura y la poesía valen hongo y personas como Figueroa, que solo necesitan “-aparte de tiempo y espacio, / una cerveza, café y cigarrillos- / un lugar para escribir / y comer de vez en cuando” no tienen cabida en los utilitarios y banales planes de “desarrollo” de este país sin espíritu que muchos consideran ejemplar.»
“El mundo no es redondo./ La vida es un cuadrilátero.”
H.F.M.
Me encuentro ahora ante el mar. Corre un viento fuerte y las nubes se mueven como ganado blanco y vaporoso contra el cielo azul. Abro una silla de playa, abro una cerveza, abro mi computador y mientras recuerdo una mañana resacosa de los noventa en que junto a Figueroa recorrimos -en mi agónico Subaru sin patente ni revisión técnica- la costa azul escuchando una y otra vez Planet Claire de los B52´s, busco entre los documentos el archivo del poemario “Box Poetry”. Se trata de uno de los dos libros inéditos (el otro es el proyecto de novela “Vendimia”) que mi amigo y colega dejó antes de que un cáncer al pulmón se lo llevara de este y de todos los mundos. Digo esto porque Figueroa no era de aquellos que apuestan por el paraíso o por el infierno, simplemente -y sin aspavientos- no creía en la otra vida, no creía en la eternidad. El “aquí y ahora” nietzscheano lo marcó a fuego, dedicándose por tanto a intensificar las experiencias del presente -y a hacer ejercicios de memoria- en vez de seguir el camino que, supuestamente, conduce a la salvación o a la condena perpetua. Encuentro el archivo y lo abro, afuera una nube gigante pasa ensombreciendo el océano. Me pregunto dónde íbamos con Figueroa esa mañana resacosa escuchando la música pop de los B52´s. Y no me acuerdo.
“Box Poetry” -constato mientras reviso sus páginas- es un libro más bien breve, dado que reúne un conjunto de treinta y cinco poemas, la mayoría de carácter inédito, así como algunos textos que fueron dados a conocer años atrás en Esperpentia y en otros medios de bajo tiraje. En cuanto a su concepción, se puede señalar que sigue una idea similar a “Groggy”, único poemario que dio a conocer en vida (publicado en 2003 por Ediciones Esperpentia y en 2007 por Ediciones Tácitas bajo el título “Intemperancia”), pues también consiste en una “recolección de textos sueltos”, tal como indica la bajada de título de su estreno literario. Con esto, Héctor pretendía dejar en claro que no trabajaba bajo el concepto de “obra” que se aprecia en autores como Raúl Zurita o Diego Maqueira, lo que requiere crear una estructura y luego textos que materialicen tal estructura, conllevando no solo un cierto artificio en la escritura, un forzamiento como el que ocurre cuando se recurre a la rima, sino también la inclusión de poemas “de relleno”, necesarios para levantar el edificio poético. Para Héctor, vate ciento por ciento vitalista, la poesía no debe forzarse, sino responder al momento. Sus poemarios, así, son sumas de momentos vitales que, paradójicamente, también funcionan como una obra, dado que presentan una coherencia interna dada por las preocupaciones, vivencias e intereses de su autor.
En cuanto a los temas tratados, “Box Poetry” también encuentra gran parentesco con “Groggy”, dado que no solo mantiene el paralelismo entre el poeta y el boxeador o el título en inglés, sino que los tópicos recurrentes siguen siendo similares: la relación del hablante con el alcohol, el registro crudo de la cotidianeidad, de la amistad, del “circuito” literario y de la vida familiar, una crítica profunda y mordaz al mundo laboral, el interrogarse cínicamente en torno a las relaciones de pareja y las mujeres, el cuestionamiento del sistema político y social chileno neoliberal, así como el uso constante, para algunos excesivo -que en “Box Poetry” se hace más excesivo aún- de recursos como la intertextualidad y la metaliteratura, ya que Figueroa debe ser el poeta chileno que más autores y citas de autores menciona por centímetro cuadrado de poema, lo que algunos interpretan como una especie de exhibicionismo, de ostentación o cachiporreo intelectual, aunque quienes lo conocimos de cerca sabemos que esta especie de “barroquismo metaliterario” no es más que una prolongación de su obsesivo vínculo con la literatura, de sus múltiples lecturas, reflexiones y búsquedas, en resumen, de su sapiencia intelectual.
En cuanto a las diferencias, en “Box Poetry” se puede apreciar un mayor desparpajo que en los textos que componen “Groggy», incluyendo un mayor uso del lenguaje coloquial, de la prosa, de materiales extraídos de la cultura pop y de las chuchadas, contando además con poemas bastante atrevidos, con delirio de grandeza dirán algunos, en los que Héctor cuestiona frontalmente a algunas de las vacas sagradas de la poesía chilena, tratando, por ejemplo, de “impotente” a Enrique Lihn o de “irregular poeta” a Vicente Huidobro. Los poemas, además, se presentan “más despeinados”, más rebeldes gramaticalmente, que los de antaño, siguiendo, como señala Figueroa en el poema Malcolm Lowry, “el estilo sucio y de guiones que interrumpen la / concatenación de las frases-párrafos / como en Marcel Proust y sus oraciones subordinadas.” Se observa, también, en algunos textos “un acuso recibo” de los poetas objetivistas y su estilo telegráfico que escribas como Andrés Anwandter han seguido al pie de la letra, así como una fuerte presencia de elementos de carácter autobiográfico, exhibiéndose la vida personal de forma inclemente, desnuda, apenas dentro de las fronteras de la autoficción. En este sentido, se puede decir que su poesía se encuentra en las antípodas del lirismo o el hermetismo, siguiendo más bien la idea de Ezra Pound de “tratar la cosa directamente, ya sea subjetiva u objetiva”. En este contexto, lo que muestra “Box Poetry”, finalmente, son los alegatos o “rounds” de un desencantado y erizado poeta púgil ante una sociedad, como la chilena, donde la cultura y la poesía valen hongo y personas como Figueroa, que solo necesitan “-aparte de tiempo y espacio, / una cerveza, café y cigarrillos-/ un lugar para escribir / y comer de vez en cuando” no tienen cabida en los utilitarios y banales planes de “desarrollo” de este país sin espíritu que muchos consideran ejemplar.
Pongo mis ojos en la pantalla y copio y pego los poemas de “Box Poetry” que incluiré en la selección que irá al final de este artículo. Enseguida cierro el archivo y miro otra vez las nubes tratando de recordar a dónde íbamos esa mañana resacosa con Figueroa. Me acuerdo, entonces, de que estábamos alojando en San Sebastián, en la casa de mi abuelo y en algún momento decidimos visitar la casa de Neruda en Isla Negra. Íbamos ambos con lentes oscuros, muy taquilleros y a mitad de camino nos preguntamos, con la soberbia que otorga de la juventud, qué cresta íbamos a hacer a la casa de ese comunista burgués, antiguo vendedor de esperanzas para pobres y ahora de entradas para turistas culturales -esa raza horrenda- interesados en sus colecciones de cachivaches. Nos devolvimos entonces a Cartagena, a tomar cerveza en un restaurante junto al rompeolas. Estábamos en la época Bukowski, un tiempo de frontalidad que Héctor no abandonó jamás, pues, como señala en el poema “Box-Poetry”: “El único poeta boxeador / y feroz / que he conocido, / soy yo!”
BOX POETRY
Selección de Poemas
UN ORGANISMO VIVO
Silencio
Silencio
Tan sólo pido silencio
Se va a leer un poema
Radios y televisores chao
Se va a leer un poema
No va a crecer ningún árbol como pedía
el irregular poeta Huidobro
pero se va a leer un poema (en voz alta)
Silencio
Silencio
tan sólo se pide silencio:
alguien va a leer un poema.
No sabemos el nombre de ese alguien
pero está a punto de leer el poema
en absoluta soledad,
en alemán,
en mexicano, en peruano,
en italiano,
en chileno.
MARICONEO
En una ocasión
Una mujer que me gustaba harto y algo sabía
Me reprochó: ¡pero pucha Chico,
A ti te gustan puros escritores maricones!
Se refería a Kavafis, Lorca, Whitman,
José Donoso, Wilde, Proust.
La perdí.
Tendría que haberle hablado de Joyce, Pablo de Rokha,
De Bukowski, de Neruda y otros tantos más.
Yo solo quería ser sutil.
Escritores maricones.
¡Escritores reculiados!
ANTE EL SANTO DE LAS CAUSAS PELIGROSAS Y DESESPERADAS
Mientras se bebe la copa del asombro y la desolación
(M.L.)
sácale
arráncale
la cocaína
a mi muchacha, que es cuestión cara
y lleva a la gente a la ruina
que no sea de material ligero, por favor
dame el cuarto propio
y el techo que necesito (difunta
Virginia Wolff intercede por mí)
recupera a mi madre
de su semivegetativa condición
(también al argentino de Soda Stereo)
extírpale de una vez por todas
los tumores cancerígenos a mi hermano,
el mayor de la prole
por favor, por favorcito
que no huya más gente de Lima la horrible
hacia Santiago
pues necesito
dame una buena pega
bien remunerada
(con un jefe normal y no explotador,
tan sólo que sea normal tan sólo eso pido).
dale alcohol al que lo necesite desesperadamente
dale comida (la hora azul del almuerzo)
al que lo necesite desesperadamente
cuida a mis hermanas preciosas
a mi hermano menor y a mis sobrinos
que viven en la playa
donde habitó y zigzagueó el poeta Jonás
(balneario de El Tabo, donde la cesantía
causa estragos Puerto de San Antonio)
dale fuerzas
muchísimas muchas fuerzas al Titín
elimina de un paraguazo
las AFP (Asociación de Fondos de Pensiones)
y haz volver
el sistema antiguo de pensiones chileno
que existía hasta el tiempo de la UP
elimina a la Concertación
elimina a la Alianza por el cambio
elimina a los demócratas
elimina a los Republicanos
revive resurrecta a Jorge Luis Borges
pa’ que siga escribiendo; a Bolaño,
a Tellier, a Enrique Lihn
para que culmine sus historietas,
a Marcel Proust para que complete el universo
ah! Santito mío, Santótem
dale agua y grifo y muchísima agua
a Malcolm Lowry
para que se dejen de incendiar
sus casas y sus manuscritos.
MALCOLM LOWRY
La virgen de quienes a nadie tienen.
El valle de la sombra de la muerte:
conceptos que obsesionan
como un grupo de borrachos perdidos
en un rincón de un bar citadino y olvidado
encontrar un editor que no te cercene las borracherías
encontrar un editor que no te cercene las borracherías
del estilo
(somos el gancho derecho del boxeador
somos el futbolista que con magia domina el balón)
el estilo sucio y de guiones que interrumpen la
concatenación de las frases-párrafos
como en Marcel Proust y sus oraciones subordinadas.
“Bajo el volcán” se lo compré al paco Luis Rivano
en san Diego, allá por los 80
se lo presté al poeta Raúl Hernández
nunca lo he podido releer
estoy en una época en que releo mucho
estoy viejo como mi tío Lalo
que llegado recién de Bélgica comenzó a recoleccionar
las revistas tomos de El Peneca
ilustrados por Coré
(Lihn, Teillier son de la misma onda generación que mi tío Lalo)
“Oscuro como la tumba donde yace mi amigo”
también se lo compré al comerciantísimo Lucho Rivano
el viejo culiao se alegra cuando un poeta
chileno muere, pues así sube el valor de sus libros
-confesó el bolichero de San Diego
a este conchesumare también le compré
siendo adolescente
la casi completa “Colección El viento en la Llama”
(Iván Teillier, Juvencio Valle,
Hernán Lavín Cerda, Mauricio Wacwez, etc).
Este poema no es un homenaje a Lowry,
¡perdón!, estoy ebrio, sí es un texto homenaje a Malcolm Lowry:
escritor intensísimo y lúcido alcohólico.
Una vez me entrevistaron y no dije lo que quiero
decir y afirmar ahora por televisión:
“Beber intensifica la conciencia metafísica en el hombre”.
Bajo el Volcán fue su Vía Crucis
La vida es un mezcal a solas sobre el escritorio
con lápiz y papel en blanco Mallarmeano, pero no locos
sino perfectamente borrachos,
“Sijborn veía por la ventanilla deslizarse
la prosa perdida: peor aún que la pena del todo disipada
es la belleza que el poeta ya no desea expresar”
Georg Oppen y todos los demás objetivistas
se guardaron mucho a sí mismos.
Se tomaron esta pega demasiado en serio.
Por eso Neruda les gana a todos,
soltó y dejó fluir su lápiz bic de color verde.
Heidegger es Heidegger Wittgenstein es Wittgenstein
y los poetas somos los poetas
y tan sólo eso.
¿Existiría la literatura máxima de Lowry sin México?
¿Y el hígado de Bolaño, qué habría sido sin México?
2666 es el “Bajo EL Volcán” del chileno.
Me encantaría ganarme una beca
de estadía por un mes en Oaxaca (oajaca)
así como algunos se ganan becas en Iowa
para luego publicar poemas
sobre ardillitas entre los ramajes troncos de los árboles.
No soy envidioso. Tan sólo resentido.
Siento las cosas 2 veces,
pero mala no le tengo a nadie,
sólo quiero un metro cuadrado de tejado, libros, café
papel y cigarrillos, y sí, bueno
también un par de botellas de tinto de vez en cuando.
Sueldo mínimo ya no importa,
creo todavía ser un valiente, lo resistiré.
Ya dejé de ser Hikikomori,
la superficie me espera.
BOX-POETRY
(a partir del manuscrito de Joyce Carol Oates “Del boxeo”)
Peso ligero
Peso pluma
Peso mosca o gallo
Poeta promedio 7 nunca lo fui
3,8 tal vez como el escritor de las pensiones baratas o de mala muerte
el narrador de las piezas de Av. Matta o San Diego, Iván Teillier.
El mundo no es redondo
La vida es un cuadrilátero.
Hubiéseme encantado haberme hecho merecedor de
algún cinturón. A un premio bueno
me refiero -pero se sabe que los combates están arreglados-,
platita contante y sonante, los boxeadores pelean sólo por dinero;
los poetas no, pero, como ellos también peleo por enfado,
por rabia, la rabia no deja escribir sílaba muchas veces.
Hago fintas, rectos de derecha o izquierda,
practico ganchos en un forum imaginario
de muchacho nunca usé guantes,
todo lo mío ha sido a puño limpio
igual que el primer campeón inglés James Figg en 1719
pero jamás peleé con alcohol pendenciero, miento, un día….
boxeador acorralado contra las cuerdas
(de la métrica del verso libre)
“Es duro ser negro ¿Has sido negro alguna vez?
Yo fui negro una vez…cuando era pobre.”
Larry Holmes,
ex-campeón WBC de pesos pesados
He tenido muchos y variados contrincantes
En la escuela, Francisco Andrés Olea 8avo año básico
un alumno choro recién llegado
se enteró que yo era gûeno pa los combos
la cita fue en el baño
sólo recuerdo el pleno puñetazo en el hocico
-vi estrellitas como en los dibujos animados-
perdí el conocimiento y caí a la lona
-baldosas meadas de los urinarios-
después de la pugna, a la hora de los berlines en los recreos
fuimos grandes compañeros
en otra ocasión –ebrios- íbamos el Germán Carrasco y yo
como a las 4 de la mañana por la calle Portugal:
agazapados en la oscuridad
saltaron sobre nosotros 5 ninjas desde una palmera
nos defendimos harto pero igual
sangre mucha corriendo por la frente
nos sacaron la chucha
nos robaron un reloj y dos lucas
boxeadores acorralados contra las cuerdas
(de la métrica del verso libre)
Puñetazos combos
me agarré firme a puñetes
con todos mis amigos de infancia
pero esos son amigos hasta el día de hoy
pero había uno bravísimo, el loco Pepe, un flaco
que tenía la mano como un ladrillo
una vez a la semana todos alrededor nuestro
en círculo viendo cómo nos sacábamos la cresta
como quien echa a pelear a dos perros
yo iba con miedo a la esquina pero iba igual
¿qué habrá sido del niño loco Pepe? Con los años
¿habrá fallado?
¿habrá perdido igual que yo?
¿se habrá malogrado?
económicamente me refiero.
A falta de erudición
digo que el mejor poema del mundo acerca de un boxeador
lo publicó Jorge Tellier en “Cartas para reinas de
otras primaveras”. Creo que se llama “A un viejo púgil”.
En la niñez, ante el televisor, esperé con ansias
la primera pelea y la revancha entre Sugar Ray Leonard
y “Mano de Piedra Durán”
también las peleas truchas de Martín Vargas
los días viernes después de jugar a la Polla Gol
Joyce Carol Oates dice que el boxeo
“es una experiencia emocional imposible de comunicar
con palabras”,
como la poesía diría yo también.
Ambas son de un primitivismo esencial:
el poeta, como el boxeador, es un demente.
El primero es sofisticadamente irracional,
el segundo es un artista de los movimientos y el espacio,
pura proeza de destreza física.
Hay sangre, y rostros amoratados y sangre
los escritores son unos suturados, como Edgar Allan Poe,
como Malcolm Lowry, del alma.
Innumerables son los golpes bajos que he resistido
pero el dolor físico es lo de menos
el que más duele es el salario-sueldo que otorga Chile,
el estado y los emprendedores privados
veo una hilera de mujeres chilenas luchadoras
recibiendo una miseria de sueldo
conocí secretarias que le hacían el favor
a su chilenito jefe para aumentar sus emolumentos
también conocí “de la gente que con trabajo ajeno
se enriquece y triunfa” como decía Luis Cernuda allá
por los años 30
me hubiese gustado ser uruguayo, hay rumores
de que están bien civilizados
El boxeador, como el poeta (estas son cosas mías)
sabe que la técnica es importantísima
pero hay mucho instinto en juego
rabia
impotencia
velocidad, fintas
entre una que otra coma;
movimiento de piernas; abucheos
mentiras de vítores y aplausos,
a la galería le encanta verte derrotado
incluso al campeón
a Neruda lo seguimos envidiando por sus casas y por su plata
Benedicto Villablanca ha sido el único campeón chileno
le robaron el título en los 80
el otro día vi a Martín Vargas (ya viejo) en la calle
apoyado en un tremendo auto blanco en una esquina
no lo quise saludar
¿qué le podría haber dicho?
¿Qué soy un poeta peso mosca, un poeta menor
como Altenor Guerrero o José Ángel Cuevas?
No, José Ángel Cuevas es semipesado (hasta 81 kilos)
¿Y que lo admiré mucho alguna vez, a Martín Vargas?
¿O que sus peleas fueron los fuegos artificiales de
Canal 13, TVN y Pinochet?
¿Qué le podría haber dicho? No soy groupie ni fan de nadie,
ni siquiera de The Cure, que me encantan
o de Charlie Parker, que me emociona desde joven.
Sólo quiero (deseo) un pedazo de techo
en cualquier lugar, pero
“Aquellos son los más, tienen la tierra
Y apenas si un rincón queda asignado
Para el poeta, como muerto en vida”,
dejó dicho Luis Cernuda allá por los 20 del siglo XX.
La Realidad y el Deseo chocan.
Pero no me verán besar la lona.
El boxeador, como el poeta, sólo crea
por tan sólo un instante, es tan sólo un tiempo presente,
uno lo hace con los puños y el movimiento,
el otro con el lenguaje.
La creación maravillosa del poema, incluso,
transcurre por un rato, pueden ser dos minutos
antes de que suene la campana,
es puro tiempo vertical, no horizontal
(¿Gastón Bachelard?).
¿Por qué te has hecho boxeador?, le preguntaron al irlandés
Barry McGuigan, campeón peso pluma.
El respondió: “No puedo ser poeta. No sé contar historias…”
He aquí una anécdota
que transcurrió hace ya varios años, durante un carrete
que inventó la Alejandra del Río
(recién llegada de Alemania).
La única boxeadora chilena de las letras
y que se llamó Stella Díaz Varín,
la vieja de voz grave y ronca, ya anciana,
en la comuna de Recoleta, una mañana me despertó
con una sopita bien caliente, una sopa
“levanta muertos”. Yo dormía en las tablas de madera
de un piso mal encerado, pues había quedado tirado
en plena cocina con la media caña:
-¡Ya chicoco, despierta, esto te va a hacer bien!
-me dijo la señora, yo ni siquiera le hablé nada
de su Sinfonía del hombre Fósil
y de que poseía una primera edición.
Como un boxeador ya rendido en el camarín
sólo le agradecí y tan sólo me tomé la sopa en silencio,
y me dije: esta vieja culia parece mi tía.
Ella no escuchaba a nadie, no paraba de hablar
y fumaba como loca.
Fin de la anécdota.
¡La mayoría de los poetas no tienen nada que ver
con los boxeadores; son manidos, alambicados, son burgueses,
afeminados, cobardes, traidores, arribistas, vanidosos.
El único poeta boxeador
y feroz
que he conocido,
soy yo!
Me gustaría tirar un uppercut preciso y directo al mentón
como los buenos escritores que sacan piedras preciosas
a la superficie,
una lluvia de manotazos y golpes del boxeador
como la catarata de un gran versificador
groggy o nocaut, tal vez todo esto no sean sino las ganas
de morir por un instante, toalla blanca lanzada al aire
apagón de luz y electricidad.
El ring como un soneto
a veces el púgil es mágico,
saca golpes rápidos e impredecibles
como el mejor verso surrealista:
Neruda por ejemplo antes de Breton
El poeta (como Vallejo) le busca camorra al lenguaje.
Huidobro solo a veces es bueno,
no posee la intensidad del peruano.
Fernando Pessoa es otra cosa:
se pesó en todas las categorías.
Madison Square Garden
Teatro Caupolicán
donde tocó alguna vez Louis Armstrong en
San Diego con Av. Matta.
Chet Baker sin dientes
luego de una pendencia
Chet Baker fue de verdad
fue auténtico, barrial, intenso
pero ahora los pedantes
desde el penthouse más caro de Nueva York
o Apoquindo
lo escuchan y se llenan la boca con él
pero no importa, es sinuoso,
es lírico, maravilloso.
El mundo no es redondo.
La vida es un cuadrilátero.
“Avanzar por el dolor hacia el triunfo –o la
semblanza del triunfo- es la esperanza del escritor, como
lo es del boxeador”
Joyce Carol Oates.
Todo es estilo.
Otra cita de la misma norteamericana:
“Cuando un boxeador es noqueado no significa,
como suele pensarse, que haya quedado sin sentido, o
incluso incapacitado; significa, más poéticamente,
que ha sido sacado del tiempo”.
esta cita vale también para todos aquellos poetas
que nunca han aparecido en ninguna antología.
Benditos sean los escritores que no salen en ninguna
antología, porque de ellos es el reino de la literatura.
Me encantan los escritores a los que no les salen las cosas,
es decir, las oraciones párrafos, escritores fallidos como Ivan Telillier.
No como Flaubert, Bolaño o Gogol.
Me encantan los escritores a los que no les salen las cosas:
Días de sol frío.
Herederos de la lluvia.
Mañana el viento.
El piano silvestre.
El mundo no es redondo.
La vida es un cuadrilátero.
Años 70 y 80 de triste época,
de hombres tristes y solitarios
económicamente hablando
curao y encachao
Ivan Teillier
no sabía narrar bien.
Concertación
Años 90 y 2000
Yo tampoco
supe narrar bien
Infancia de camorrista, camorrero
¿Por qué tuve una infancia camorrista
si lo tuve todo? Para Navidad
quise un triciclo. Ahí estaba el triciclo rojo.
Quería un robot a cuerda.
Ahí estaba mi robot amarillo de patas cromadas.
Quería un balón de fútbol y la camiseta
con el número 2 de Mario Galindo del Colo-Colo
y ahí estaban junto al árbol de pascua en la medianoche.
…………………………………………………………………….
Mucho antes que mis padres se separaran
para sus bodas de plata
yo fui feliz, incluso pensé que éramos ricos
gracias a mi padre
(“Ellos te dieron todo: cuando animal inerme
te atendieron con leche y abrigo” –dice Luis Cernuda
en su poema “La Familia”)
Otra analogía de la que deberíamos hablar:
el escritor está solo. “En boxeo el individuo
está, o parece estar, muy solo. Al igual que el santo, da
la impresión de haber alcanzado su redención a través del
esfuerzo incesante y solitario”.
J.C.O. También señala en su libro que
“Del mismo modo en que el boxeador es entrenado para
luchar hasta que no pueda más, también es entrenado
-o está por naturaleza dotado- para pelear de pie aún inconsciente”
Para pelear de pie aun inconsciente
como los borrachos diría yo,
como un poeta borracho luego de una borrachera soberbia.
Como un poeta borracho que aun inconsciente
camina kilómetros, llega a su casa y a su cama.
El inconsciente es poderosísimo. El Ello.
Peso pesado Malcolm Lowry bajo el volcán
llegando al Farolito, cuando la esperanza
es un farolito.
REMATE O FINAL PARA EL TEXTO:
Borges admiraba a los gauchos y el cuchillo.
Borges jamás nunca le aforró un combo a nadie.
Borges me hizo llorar cuando, ya anciano, lo
vi lagrimear (muy contrito muy apesadumbrado)
refiriéndose a su mamá en un video documental.
Cuando mi propia madre estaba bien y no grogui como
está ahora en un hospital, años atrás
la hice ver aquel documental en un VHS
Mi madre se emocionó mucho sin siquiera sospechar
que el argentino era uno de los más grandes escritores
de todos los tiempos, un verdadero peso pesado
como Cassius Clay o el árabe Muhammad Alí.
El mundo no es redondo.
La vida es un cuadrilátero.




